
La uva progresa adecuadamente en el Somontano
Según declaraciones de Mariano Beroz, presidente del Consejo Regulador, el tiempo que ha hecho durante toda la primavera y sobretodo las últimas lluvias son muy beneficiosas para la próxima cosecha, y aunque aun es pronto para pronunciarse y anticipar cifras es muy probable que se repita la producción aproximada de 19.500.000 kilogramos de uvas vendimiadas en 2010.Respecto a la calidad de la cosecha las expectativas son aun mejores, por que a punto de terminar la época del cuajado en viñedos no se han apreciado problemas ni enfermedades típicas que podrían mermar la cosecha, aunque todavía queda todo el verano por delante. El exceso o la falta de calor, será posiblemente, el que tenga la última palabra sobre las características de la uva.
Así pues, podemos decir, que de momento, la cosecha del 2011, progresa adecuadamente.
La influencia del clima en la maduración de la uva
En el desarrollo de la uva, influyen tres factores fundamentales: Las lluvias, las horas de sol y la temperatura.
- Las lluvias (término técnico pluviosidad). La abundancia o escasez de agua es de suma importancia para el desarrollo del fruto, si bien, mediante el riego, es el único factor que puede modificar el ser humano. Las lluvias en invierno genralmente no ejercen un efecto inmediato, sino que el agua acumulada en el suelo servirá de reserva para etapas posteriores del ciclo de crecimiento y maduración. Las lluvias a inicios de verano, siempre que no sean excesivas, favorecen el crecimiento del aparato vegetativo y el tamaño del grano. El resto del verano debe ser cálido y seco, durante este periodo actuarán las reservas del suelo que antes hemos comentado. Estudios realizados, indican que un exceso de agua implica una menor concentración de compuestos polifenólicos, que se encuentran en las partes sólidas de la uva (hollejo, pepita y raspón). La concentración de estos compuestos por un lado afectan al carácter sensoral del vino y a la posterior crianza y por otro lado tienen un efecto bacteriológico y bacteriostática. Por debajo de unos niveles mínimos de pluviometría, la uva también se ve afectada, ya que se altera el metabolismo de la misma, descendiendo la concentración de azúcares.
- Las horas de sol (término técnico insolación). Esto viene determinado fundamentalmente por la ubicación geográfica, a mayor número de horas de sol, vinos con mayor graduación alcohólica, pero menos finos y elegantes.
- La temperatura. Durante el invierno tiene poca influencia, ya que la vid aguanta hasta -15ºC sin problemas. Las heladas primaverales sin embargo, hacen estragos. La temperatura juega un papel muy importante en la maduración, según estudios las temperatura media de maduración debe estar en torno a los 18ºC, con algunos días de temperaturas elevadas, siempre sin sobrepasar los 42ºC. Se sabe que una marcada diferencia entre temperatura nocturna y diurna favorece la maduración lenta del fruto, que lleva al desarrollo óptimo de aroma y color y a la obtención de vinos finos y de buen “bouquet”.
Fuente: Zubía Monográfico Influencia climática en la evolución de la uva (M.S. Andrades / M.L. González)







